8 claves para el éxito de tu empresa

8 claves para el éxito de tu empresa

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Hace ahora medio año asistí al DES (Digital Enterprise Show) y de casualidad entré a una charla de Kristel Kruustük a quien no conocía. Al igual que no conocía a su empresa Teslio que desde San Francisco ofrece un software para testar experiencias de cliente. Lo que me sorprendió es el mensaje que lanzó a modo de 8 consejos simples y contundentes para los asistentes.

8 tips que necesitas saber para el éxito de tu empresa, ya sea una start up, una pyme o una gran corporación. Porque nos parece que la cosa cambia según el tamaño y edad de la empresa, pero no es así amigo. Voy a reproducir sus consejos y a dotarlos de contenido con mi visión.

1.- Resuelve un problema real.

Qué obvio ¿verdad? Pues son muy comunes dos cosas: que no se resuelvan problemas reales o que se resuelvan y la empresa no sepa qué problema realmente está resolviendo. Acabamos de terminar un proyecto con una empresa que quiera dotar de herramientas para sus comerciales con el fin de conseguir mejores resultados. Lo primero que nos hemos dado cuenta es que los comerciales no saben el valor de lo que venden, más allá de especificaciones técnicas y funcionalidades. Les estamos hablando de Maslow y de las necesidades y problemas reales de las personas (sentirse queridas, sentirse protegidas y seguras, tener tiempo, sentirse importantes y saber que están haciendo algo de valor). Esas necesidades son las que sí generan interés y motivación, y que por lo tanto si las satisfaces, tú generarás interés y motivación.

2.- Determina si es el momento adecuado.

Esto es lo que nos pasa constantemente a DOMO. Nos metemos en innovación disruptiva hace 20 años, demasiado pronto. Nos metemos en impresión 3D hace 20 años, demasiado pronto. Nos metemos en transformación cultural de empresas hace 11 años, demasiado pronto. Y así podría seguir un rato. Esto es lo primero que me viene a la cabeza: que ha sido “demasiado pronto”. Pero permíteme que lo cuestione. Igual no es pronto. Igual lo que hay que hacer es montar ese modelo de negocio con esa propuesta de valor en función del momento y no a la inversa. Y recuerda que un modelo de negocio tiene algo más que una propuesta de valor y flujos de ingresos. Tiene canales de comunicación y de relaciones con clientes, partners clave, etc. Entonces igual lo que podía haber hecho con mi empresa era aliarme con instituciones públicas para evangelizar esos temas tan avanzados y posicionarnos cara al público como los pioneros, acudir a proyectos colaborativos europeos, dar conferencias en los primeros años, escribir un libro, focalizarme en vender solo a los early adopters, etc. Todo es cuestión de querer o no asumir uno las riendas de su destino, cuestión de responsabilidad. Así que en este punto yo discrepo y digo que siempre es el momento adecuado para tu producto, lo que hay que adaptar es la forma adecuada a ese momento.

3.- Construye un equipo de alto rendimiento.

Pues sí, a vueltas con el equipo. Lo que me gustó de su discurso es que usa las palabras “alto rendimiento”, y habla de responsabilidad y cosas así, y no tanto de talento y demás. Te dejo este post para que veas lo que opino al respecto. Y también añado que el equipo se debe construir desde unos valores y filosofía comunes. Para que tengas una guía de cómo seleccionar a ese equipo de alto rendimiento te recomiendo este post. Y si lo que quieres es formarle para que tenga las habilidades “soft” y “hard” para construir una empresa del siglo XXI, contacta conmigo y hablamos (casualmente tenemos una formación que se titula “equipos de alto rendimiento creativo” 😉 )

4.- Ten un modelo de negocio.

Esto yo lo veo desde una doble perspectiva. La primera es que muchos emprendedores solo ven una necesidad y una solución, pero esto no es suficiente. Hay que ver cómo hacer dinero con esa solución. La segunda perspectiva tiene que ver con cualquier tipo de empresa y es que me encuentro con demasiada frecuencia compañías que solo ven productos, clientes y canales de venta y de comunicación directa. Un ejemplo muy claro y que comento en mis píldoras es el de las empresas B2B que no ven que la comunicación del futuro pasa por comunicar y dar algo de valor al C (Consumer), aunque les parezca una pérdida de tiempo y dinero. Un modelo de negocio del siglo XXI debe tener al gran público presente en su comunicación, por muy B2B que sea. Así como entender el concepto de partner estratégico frente al de proveedor. Así que ten un modelo de negocio, pero de verdad, con toda su complejidad y adaptado al siglo XXI.

5.- Mide pero también confía en tu intuición.

Llegado este momento deja que me seque las lágrimas de la emoción. Y es que verás, estaba acostumbrado a ver gente veterana hablar de cómo la intuición ha sido clave en su vida, sobre todo a los empresarios y profesionales hechos a sí mismos. Sin embargo los millenials están como masa borreguil detrás de las etiquetas y tecnologías de moda. Y el Big Data es una de ellas y “lo que no se mide no mejora” es su mantra. Así que el que esta jovenzuela haya visto tan pronto el valor de su intuición me da esperanzas en la juventud y en el futuro de la humanidad. Si quieres mi opinión sobre por qué considero a la intuición como el Big Data del futuro mira este post.

6.- Work hard but smart.

Bueno esto tiene que ver con nuestras creencias. Si crees que el éxito es directamente proporcional al esfuerzo y ya está, estarás trabajando duro, pero igual desfalleces por el camino. Si crees que con inteligencia merece más la pena y se pueden conseguir mejores resultados, la cosa cambia. Esto sí creo que es un cambio generacional, al menos en la cultura de mi querido país, donde hace 30, 40, 50 años la cultura del esfuerzo era la dominante. En mi caso, que he trabajado como un burro, muchas veces sin inteligencia, puedo decir que he sido inteligente cuando por ejemplo he pivotado 180º mi empresa o cuando he visto las oportunidades con ventaja.

7.- Nunca abandones.

Seguro que habrás oído hablar de la resiliencia, la capacidad de levantarse, tirar palante y aprender tras un duro revés, y tras otro, y tras otro. Los que me conocen saben que soy un gurú-experto-sabio-maestro de la resiliencia. Me sorprende ver a muchos emprendedores que con ese rollo lean startup y su mantra “falla pronto y barato” cesan en su intento al cabo de un año, o incluso los he visto abandonar tan solo a los ¡3 meses! Si una cosa he aprendido en esto de los negocios es que la perseverancia es fundamental. Entre otras muchas cosas porque no es algo frecuente de ver, y cuando alguien ve a otro perseverando en su negocio, en su propuesta de valor, empieza a percibir que igual ese negocio, esa propuesta es realmente de valor. Es un tema de psicología pura. De esto tengo unos cuantos ejemplos reales y cercanos.

8.- El marketing no te ayudará si tus productos son una mierda.

Otra afirmación con la que no puedo estar más de acuerdo, pero con matices. A un producto mierda no hay marketing que lo arregle. A un producto del montón (commodity) sí, pero ese producto no será sostenible en el tiempo si no hay nada más que el marketing. Más tarde o temprano el mercado (los usuarios) lo pondrán en su sitio. Un producto excelente, que cumple con creces las expectativas, pero que no es el único, necesitará marketing y algo más, si quiere contribuir a un negocio sostenible. ¿Y qué es ese algo más? La cultura de tu empresa, sus valores, su personalidad. Recuerda que los valores son el pegamento entre tu empresa y sus usuarios y clientes, no vuestros productos. Pero volviendo al consejo número 7, entiendo la afirmación de esta chica porque ahora hay mucho “vendemos experiencias, no productos” y con este mantra muchos se olvidan de la importancia del producto, que al fin y al cabo es la base sobre la que construir el resto. Demasiado esnobismo y ganas de estar “a la última”. Lo explico en esta píldora mientras me tomo un buen pulpo a feira.

Terminada su exposición Kristel fue a reunirse con su marido y su bebé que no tendría más que unas pocas semanas, predicando con el ejemplo de una emprendedora del siglo XXI, pero de las que tienen clarividencia, de las que ya tienen claras cosas que otros muchos tardamos años en tener tan integradas. Qué envidia, sana sanísima.

¿Quieres aprender de los aprendizajes de Kristel y de los míos? Léete cada mañana estos 8 puntos e indaga qué hay detrás de cada uno.

 

 

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